Día previo a Partido: Qué Hacer
Si tienes partido mañana, lo que hagas en las 24 horas previas puede marcar la diferencia. No hace falta complicarlo. De hecho, cuanto más simple y consistente sea tu rutina, mejor.
A nivel de alimentación, la prioridad es clara: llegar con energía disponible. Una estrategia habitual es aumentar la ingesta de hidratos de carbono el día previo para optimizar las reservas de glucógeno, que es el principal “combustible” en el fútbol. No se trata de hincharte a comer sin control, sino de priorizar alimentos fáciles de digerir como arroz, pasta, patata o fruta. Evitar comidas muy grasas o pesadas también ayuda a descansar mejor y a no tener molestias digestivas.
La hidratación empieza antes del partido, no el mismo día. Llegar bien hidratado puede evitar caídas de rendimiento importantes, ya que la deshidratación reduce la capacidad física y aumenta el riesgo de lesión.
En cuanto al descanso, intenta respetar horarios y facilitar un sueño de calidad. Evita pantallas intensas y estimulantes antes de dormir y no hagas cenas copiosas justo antes de acostarte, ya que pueden empeorar el descanso. Dormir bien no es un extra, es parte del rendimiento.
A nivel de movimiento, el día previo no es para machacarte. Es más interesante realizar una sesión ligera: activación, movilidad, algo de técnica y sensaciones. El objetivo es llegar fresco, no fatigado.
Ahora bien, esto no es una norma rígida. Cada futbolista responde diferente según su contexto: horario del partido, carga semanal, nivel competitivo o incluso preferencias personales. Lo importante no es copiar rutinas, sino construir la tuya propia.
Porque el rendimiento no depende de hacer más cosas, sino de hacer bien lo básico… de forma consistente.